Día 3: Goðafoss, mi cascada Islandesa.

Empezaba nuestro segundo día en Islandia, por delante nos quedaban 350 km.

Como todos los dias saliamos de nuestros alojamientos cuando aun no habia amanecido.

Esto nos permitió ganarle tiempo al la luz solar, y para mi la mejor de todas.

Disfrutar de amaneceres únicos.

Como el que vimos ese día, tuvimos la suerte de disfrutarlo en Vatnsskarð, que es un paso montañoso.

Desde el aparcamiento vimos como el valle de Skagafjörður se iba iluminando con una luz naranja única.

Esa mañana estaba despejada y el amanecer fue digno de ver.

Con gran suerte nos todo disfrutarlo en este precioso lugar.

Aqui también os encontrareis el monumento a Stephan G. Stephansson poeta islandés que emigró a Canadá.

 

amanecer Islandia

A continuación tomamos camino y pronto llegamos a nuestro primer destino.

Hoy era la iglesia Víðimýrarkirkja, que es una de las pocas conservadas en cesped.

La iglesia fue construida en 1834 y tiene paredes de césped, pero con frontones de madera en la parte trasera y delantera.

iglesia Víðimrarkirkja
iglesia Víðimrarkirkja
iglesia Víðimrarkirkja
iglesia Víðimrarkirkja

No pudimos disfrutarla por dentro ya que tiene horarios.

Está abierta de 9 a 18 si tenéis la oportunidad no la desaprovecheis.

 

Seguimos nuestra ruta por la ring road camino de Glaumbær pero de camino paramos para disfrutar del paisaje y de unos caballos que estaban en una granja.

Nos bajamos a verlos y a acariciarlos, también les dimos paja que se encontraba fuera del cercado para comer.

Una experiencia que los alegró aún más la mañana.

Esta es una de las buenas cosas que tiene viajar con coche propio y por tu cuenta, poder disfrutar de cosas que para otros pueden no significar nada, pero para ti ser maravilloso.

Granja de caballos Islandia
Granja de caballos
Granja de caballos Islandia
Granja de caballos

Tras esta preciosa parada que nos regaló la madre naturaleza seguimos nuestro rumbo para llegar a Glaumbær.

Es el mejor museo granja del país. Su precio son 1500 ISK y para los niños es gratis.

Está abierto de Mayo a Octubre.

Nosotros no pudimos disfrutar de su interior pero con verlo por fuera y disfrutarlo solos nos conformamos.

Estuvimos un buen rato allí, disfrutando de las vistas, porque el lugar es muy bonito para ser sinceros.

Y como no porque empezó a nevar, me acuerdo de los gritos que empeze a pegar.

Que momentazo.

Sentir la nieve en la cara, verla a contraluz, hacer el tonto con ella, lo que viene siendo disfrutarla.

Ese momento maravilloso que jamás olvidaré.

Glaumbær
Glaumbær
Glaumbær
Glaumbær
Glaumbær
Nevando en Glaumbær

 

Tras estos momentos que los disfrute al máximo continuamos la ruta.

Todo el camino disfrutamos del paisaje, pero estaba empezando a nevar y cada vez se intensifican más y más.

Hicimos una parada en  medio de nose donde a comer y a disfrutar de las vistas, y como no la protagonista del dia, la nieve.

La carretera estaba blanca, las montañas, el cielo.

Todo era blanco, era maravilloso, no llore de emocion no se como pero me reía y disfrutaba de lo lindo.

Sacamos nuestros bocatas y nuestros cafes y comimos dentro del coche.

Con la nieve no se podía estar fuera.

Nos volvimos a poner en ruta, y llegamos a Akureyri, que es la segunda ciudad de Islandia.

Está enclavada en el cabo de Eyjafjörður (el fiordo más largo de Islandia) en la base de unos montes cubiertos de nieve.

Aquí paramos en un supermercado. Nuestra primera vez.

Compramos pan y para desayunar, eso era primordial.

También nos compramos un poco de fruta, unas patatitas y unas “cervezas”

El supermercado tiene precios de todos, hay cosas mas caras que en España, otras muchísimo más caras (carne, salchichas, pescado) y otras como en España.
Claro está que no podíamos comprarnos unas hamburguesas, pero por ejemplo el tema de arroz y pasta lo vi muy parecido.

El la ciudad si notamos la dificultad de conducir con nieve.

Estaba la carretera cubierta, los bordillos no se veían, había más coches, cruces, señales, y pequeñas rotondas en el medio de la calle central.

Alguna nos la comimos.

Ahora el espectáculo para nuestros ojos fue frutal.

Cruzar aquel puente y circular por la carretera bordeando el fiordo fue un gran momento del día.

Había nieve por todas partes, y no dejaba de nevar. Era precioso.

Paisajes Eyjafjörður
Paisajes Eyjafjörður

Tras conducir por esta preciosa carretera con estas vistas sabíamos que nos guardaba algo aun mejor.

Parece mentira, pero Goðafoss estaba a la vuelta de la esquina.

Otro de los puntos que primero puse en nuestro mapa para conocer Islandia fue Goðafoss, “La cascada de los Dioses” con ese nombre como para no querer conocerla verdad.

Personalmente para mi fue la mejor cascada de nuestro viaje.

Claro está que no es ni la mas grande, ni la más caudalosa, ni la más ruidosa, pero el lugar y el momento hicieron que esta cascada fuese mi cascada.

Mi momento en Islandia, donde se paró el tiempo, el silencio se hizo en mi cabeza y mis ojos solo miraban a ella.

Me daba igual el frío, la nieve, todo.

Estaba allí ante ella, y ella estaba tan bonita.

Vi muchisimas fotos de esta cascada, pero nada fue igual. Verla fue único.

Cuando pienso en Islandia el primer fotograma que aparece en mi cabeza es Goðafoss, todo cubierto de blanco, la nieve cayendo por mi cara, y ella alli.

Lo mejor de todo fue verla desde la otra orilla.

El la primera es cierto que casi no había gente, pero cuando cambiamos para la otra, estábamos solos, y alli si que se hizo la magia.

El paseo desde el aparcamiento en corto, tranquilo y bonito.

Goðafoss
Goðafoss
Cascada de los Dioses
Cascada de los Dioses

Tras terminar la visita volvíamos a nuestro coche, tras quitarnos toda la nieve, tanto de las botas como de los abrigos y gorros comentamos que hariamos ahora.

 

Teníamos a 40 Km por la carretera 844  la cascada Aldeyjarfoss.

Disponíamos de tiempo suficiente para ir verla y volver, con lo cual nos lanzamos.

Esta carretera está sin asfaltar, es apta para turismos, pero se recomienda preguntar o mirar el estado de la carretera.

Nosotros nos lanzamos la verdad sin preguntar ni cotejar el estado de la carretera, estábamos con un subidón al ver Goðafoss.

Lo cierto era que la carretera no era todo lo buena que nosotros esperábamos.

No por la carretera en si, sino por el tema de la nieve. Por ella no pasa la quitanieves, y pocos coches la circulaban, ya que no había pisadas.

Nuestros temores empezaron a aparecer.

Lo unico que teniamos claro era que si la carretera empeoraba, o no lo veíamos claro daríamos la vuelta.

Seguimos otro poco y llego un momento donde la cosa se complicó.

Tras pasar la primera complicación, donde la nieve tocaba ya los bajos llegamos a otro punto donde nos tocaba bajar un pequeño alto, y ahí nos paramos a pensar.

Salimos del coche a comprobar que podríamos hacer, pero lo que pensamo es que si bajábamos y nos quedamos allí, porque en realidad no sabíamos cuánta nieve había.

Tras varias vueltas decidimos no seguir con el coche, y llegamos a otra opción.

Segun el GPS solo nos faltaban 3 Km, y nos decidimos a hacerlos andando.

Aparcamos el coche en donde pudimos, nos abrigamos y salimos.

Empezamos a caminar y unos pocos metro pensamos que estamos haciendo.

No podía ser, serian en total 6 km ida y vuelta, en plena nieve, y aun estaba nevando.

Seria un largo camino bajo el frío.

Y si empezaba a nevar se perderían las rodadas que habiamos hecho a llegar hasta aqui.

Con lo cual, y con mucha pena decidimos que no se puede hacer.

Que teníamos que dar la vuelta.

Fue la mejor opción.

Una pena quedarse a tan poco, pero hicimos todo lo que estaba en nuestras manos, eso estamos seguros.

No siempre sale todo como uno espera o desea.

Cuando planteamos el viaje sabíamos que esto podría pasar, corrimos el riesgo, lo intentamos pero no pudo ser.

Aldeyjarfoss nos espera para la próxima visita a Islandia.

Pero vamos a decir que el camino nos regaló paisajes flipantes como estos.

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A la vuelta nos registramos en nuestro hotel, que resultaron ser unas cabañas preciosas con vistas a un lago.

Y dejamos las mochilas nos cambiamos y pusimos rumbo a los baños termales de Mývatn.

 

Un merecido baño con aguas a temperaturas de 35 – 40ºC, que cuando la temperatura exterior es negativa se agradece.

Y como todo esto no había sido poco para que este día fuese inolvidable tras cenar nos sentamos en nuestro saloncito que teníamos en la cabaña, pusimos música tranquila, charlamos y vemos como la nieve iba cayendo poco a poco haciendo desaparecer el coche.

Un gran broche final para un gran día.

 

Nuestra ruta por Islandia

 

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