Gullfoss. La cascada dorada.

Hoy amanecía un poco más tarde que de costumbre, hoy nuestras visitas se encontraban cerca de casa, y volveríamos también a esta casa por la noche.

Mientras desayunamos tranquilamente comentamos lo ocurrido la noche anterior.

Eran dos noches seguidas viendo auroras boreales y no nos lo creíamos. Parecía imposible haber tenido tanta suerte de poder verlas dos días seguidos.

Sabemos que hay gente que viaja hasta Islandia y no las puede ver por culpa del tiempo.

Nos pusimos nuestros abrigos y nuestros gorros y salimos para disfrutar de otro nuevo dia, con ganas de conocer lo que este nos depararía.

Nuestra primera parada fue Geysir, en esta zona hay un aparcamiento gratuito, donde justo a escasos 20 pasos encontrarás la entrada para disfrutar de este fenómeno.

En este aparcamiento también hay gasolinera y cafeterías. Se nota que esta zona es más turística que el norte, donde había veces que no veíamos ni casas.

Hay que tener cuidado al caminar sobretodo en época de temperaturas frías, porque se forman placas de hielo.

Si tenéis crampones no dudéis en ponerlos, sino pues a patinar se ha dicho.

Y al entrar veréis una explanada con pequeños charquitos de agua donde hay burbujas y humo, ya que el agua es caliente.

Hay muchos, y os querréis parar en todos, es lógico, puede que sea la primera vez que veis algo igual, pero para algo alucinante hay que ir a visitar al que le da nombre a todos, el GRAN GEYSIR, y disfrutar del espectáculo.

Sabes que va a salir agua, claro, pero no te puedes ni llegar a imaginar la cantidad y la fuerza con la que sale.

Te quedarás con la boca abierta, y te pasarás un buen rato observando como es normal.

Este es otro momento donde la naturaleza gana a tus sentidos.

Ahh por cierto huele un poco a huevo podrido, pero después de los días por Islandia ya estaréis acostumbrados. Pero si esta es una de vuestras primeras paradas prepararos para el olorcito.

geiser Islandia

geisir iceland

Tras conseguir la foto deseada del Geyser en todo su esplendor volvimos a nuestro coche para ver otra de las cascadas islandesas que quitan el hipo.

Tocaba en momento de encontrarnos frente a Gullfoss.

Es una de las cascadas más visitadas del país, por lo tanto no podía faltar en nuestra lista de cascadas a visitar.

El río Hvítá hace posible esta maravilla de cascada compuesta de dos saltos, uno de 11 metros y el otro de 21.

Esta cascada forma parte del Círculo Dorado. Consta de parking justo al lado de la cascada, es gratuito.

Pasa lo mismo que en la anterior visita, a causa de las bajas temperaturas el agua se convierte en hielo, con lo cual si vais en temporada invernal acordaros de los crampones.

Tiene varios miradores, pero cuando nosotros la visitamos el más cercano al cauce del río estaba cerrado por motivos de hielo y nieve.

Aun así merece muchísimo la pena visitarla, esa grieta es impresionante, y esos dos saltos de agua asustan.

Gullfoss cascada

Gullfoss cascada

El día iba pasando y aun nos quedaban varias cosas por ver.

Por ese motivo después de alucinar con esta pedazo de cascada tomamos rumbo al Parque Nacional  Þjóðveldisbærinn.

El parque abre todos los días del 1 de junio al 31 de agosto de cada año de 10 a.m. a 10 p.m. cosa que nosotros no comprobamos antes de ir, con lo cual solo lo pudimos ver por fuera.

Ahora también tengo que decir que se veían unas casitas preciosas.

Creo que estas casitas tan monas salen en algún capítulo de juego de tronos, pero no estoy muy segura.

Parque Nacional  Þjóðveldisbærinn

Parque Nacional  Þjóðveldisbærinn

Cuando estábamos montados en el coche decidimos mirar un poco google maps para ver si nos quedaba algo más cerca, ya que las visitas de este día se estaban terminando, y encontramos una cascada que desde casa no la llevábamos apuntada.

Hjalparfoss, es una cascada de dos escalones en el Valle de Thjorsa.

En esta cascada había poca gente y la que estaba eran fotógrafos con buenos equipos.

Creemos que no es visitada por el turista de tránsito, pero la verdad que si andas por la zona y tienes tiempo merece la pena.

Claro está que si te pilla a 30 minutos la verdad que las hay más impresionantes que esta, pero la verdad que Hjalparfoss es bastante peculiar y distinta a todas las cascadas que estábamos viendo por el país.

Y con estas preciosas vistas decidimos que era la hora de comer, no podíamos haber elegido un lugar mejor, más agradable y más tranquilo.

HJALPARFOSS

HJALPARFOSS

Después de comer nos dedicamos a ir acercándonos a la zona de nuestro alojamiento, disfrutando del paisaje y haciendo una parada a tomarnos un café en una gasolinera en medio de la carretera, la cual por cierto estaba bien preparada con sus cafés y sus platos combinados.

Y para terminar el día Bruarfoss.

Esta cascada estaba a escasos minutos de nuestra cabaña, y por eso la dejamos para el final.

Tenemos que decir que es un poquito complicado encontrarla, ya que está en una zona urbanizada de cabañas y creemos que la gente pone señales para que te equivoques.

Entiendo que para ellos puede ser molesto, pero para el turista también puede serlo.

A nosotros nos costó un poco encontrarla, mediante el GPS y mediante nuestra intuición todo junto hizo que al final pudiéramos verla.

Si ella te pilla de camino te aconsejo que no te la pierdas.

Bruarfoss

Bruarfoss

Y así acabamos el día, y esta seria nuestra ultima noche en aquella preciosa cabaña a la cual solo le faltaba la chimenea para ser perfecta.

Al día siguiente pondríamos rumbo a Reikiavik parandonos en algunos de los lugares que aún nos quedaban por visitar del Círculo Dorado.

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