Semenggoh, un día entre orangutanes. Día 5

Habíamos decidido parar en Kuching por dos cosas, ver monos narigudos en Bako y ver Orangutanes de Semenggoh.

Una ya la habíamos cumplido, hoy tocaba lanzarse a cumplir el otro deseo.

Y así lo hicimos.

Desayunamos, con los nervios en el cuerpo, ya que era un dia muy esperado y al pasar los anteriores con lluvias teníamos un poco de miedito.

Tramitamos el coche, teníamos el tiempo justo, el destino estaba relativamente cerca, pero al no conocer las carreteras siempre tienes que salir antes por si te pierdes.

Y qué decir del coche, esta vez nos tocaba conducir con el volante cambiado, que parece fácil, pero al principio es un poco lioso.

Salimos de la ciudad, tomamos la carretera y ya estaba todo chupado.

Era seguir las indicaciones de google y llegar al destino.

Llegamos sin problemas, super fácil y a tiempo.

Sacamos la entrada, y llevamos el coche hasta el aparcamiento.

La gente desde Kuching se suele acercar en autobus de linea, pero al final nos lanzamos a alquilar el coche por la libertad que nos iba a dar.

Bajamos y nos acercamos a donde la entrada para disfrutar de los Orangutanes.

Yo estaba nerviosa, llevaba soñando con ese día desde hacía tiempo, y al final todo lo que me imaginaba se iba a cumplir.

Salió un señor en nuestra búsqueda y nos explicó las cosas de la reserva. Link de la reserva

 

 

Los principales objetivos del centro son:

  • Rehabilitar a animales salvajes que han sido heridos, son huérfanos o maltratados.
  • Realizan programas sobre crías en cautividad de especies en peligro de extinción.
  • Y educar sobre la importancia de la conservación de la fauna.

 

En la reserva no solo encontraras orangutanas, sino que también protegen a diferentes mamíferos, aves y reptiles.

Sin embargo el programa de rehabilitación de orangutanes ha sido lo que la ha hecho famosa.

Te piden en todo momento silencio y sobretodo respeto.

También te dice que te pueden bajar 20 orangutanes, como ninguno.

Ellos están a su aire por la reserva, nadie te garantiza la visita.

 

 

Yo estaba en primera fila, en cuanto abrió el paso me lancé detrás de él, tenía unas ganas enormes de verlos, era un gran día, estaba nerviosa y ansiosa por esa experiencia.

Llegamos a una zona de madera con vallas para poder verlos, el responsable de la comida llegó, la dejó allí en una plataforma y los empezó a llamar.

Como a la tercera llamada empezamos a escuchar sus voces, sus ruidos, y se empezaban a mover los árboles.

No podía creérmelo, al final los vería, estaban allí, se estaban acercando, no sabía donde mirar, no me quería perder nada.

Y de pronto, apareció.

 

Verlos aparecer de la nada fue brutal, se me pusieron los pelos de punta y los ojos se llenaron de lágrimas de emoción.

Llegó una madre con su cría, ella tan tranquila, se subió a la plataforma cogió un coco y una piña y se subió hasta lo más alto de un árbol.

Rompió el coco contra el árbol, se bebió el agua luego se lo comió, después del coco llegó la hora de la piña, se la comía a bocados, mientras le dada un poco a la cría.

 

 

Tras la primera comida volvieron a bajar a la plataforma para ahora disfrutar de más fruta.

En este momento la pequeña cría empezó a jugar y a subir y bajar por los árboles haciendo que la visita fuese aún más fantástica.

 

 

En poco menos de media hora los orangutanes se fueron y el guia nos dijo que era el momento de ir saliendo.

Nos dio sus nombres Saddamiah y su hija Ruby, y nos dijo que no siempre llegan a la plataforma 10 o 12 orangutanes, que tuvimos suerte de haber visto esos.

Salimos y fuimos a ver donde cuidan a más animales, nos sorprendió el enorme cocodrilo que alli tenian.

 

 

A la salida nos acercamos a la tienda, compramos unas botellas de agua, que que estábamos sedes y hicimos un pequeño donativo para la reserva.

Todo lo que hacen por estos animales merece que nosotros pongamos nuestro pequeño granito de arena.

Una visita que recordaré siempre.

Dimos por finalizada la visita, volvimos al coche y nos pusimos rumbo a las Wind and Fairy Caves.

La primera que visitamos fue la Wind pero según llegábamos ya vimos que algo pasaba, en google nos decía que estaban abiertas, pero cuando llegamos vimos que no.

No había ningún coche, lo cual nos decía algo.

Preguntamos y se mascaba la tragedia, estaba cerrada nos dio una pena horrible, pero nos dijo que fuesemos a las Fairy, que esa si estaba abierta.

Y como no le hicimos caso, pusimos el gps a funcionar y allá que nos fuimos, no están muy lejos un de la otra.

Aparcamos nuestro ferrari a la puerta, pagamos nuestra entrada y empezamos a subir unas cuantas escaleras.

Subíamos y subíamos sin saber muy bien si aquello merecería la pena.

Llegamos a lo que el camino empieza a convertirse en cueva, subimos por unas escaleras en un pequeño agujero y entonces fue cuando descubrimos porqué se llama la cueva de las hadas.

Aquello era maravilloso, nada más asomar la cabeza alucinamos.

Nos quedamos sin palabras, mirándonos el uno al otro sonriendo y alucinando.

Nos sentimos diminutos en aquel lugar.

Nunca habíamos visto nada igual.

No os lo se describir con palabras porque es indescriptible.

En la cueva crece vegetación que le da un toque verde alucinante.

Estábamos solos, en silencio caminando tranquilamente y no dejamos de alucinar de lo que nuestros ojos estaban viendo.

Simplemente increible.

 

Tras salir de allí alucinando tomamos rumbo a otro lugar que teníamos anotado para visitar.

El parque nacional de Kubah y a la reserva de Matang.

Teníamos pensado ver los orangutanes y hacer algún pequeño trekking por la zona.

Pero cuando llegamos al parque decidimos también visitar la reserva de Matang, y ahi cambio todo.

Mientras nos estábamos acercando, veíamos gente pasear, gente que trabaja en el parque, todo muy normal.

Veníamos de ver a los orangutanes en Semmengon, traíamos el recuerdo muy fresco.

Pero lo que allí vimos nos rompio el corazón.

Allí descubrimos la cruda realidad de los Orangutanes y otros animales que tienen en estado de rehabilitacion.

Muchos de ellos jamás volverán a ser los mismo, ni podrán volver a estar en libertad.

Vimos pajaros exoticos que parecían estar locos, vimos monos que les faltaban miembros.

Y vimos a un enorme orangután con la mirada más triste nunca vista.

Aquella mirada se me metió dentro del corazón y se me empezaron a caer las lágrimas.

Hubo un momento que no entendiamos muy bien el lugar.

Ver a todos los animales en pequeñas jaulas nos dio que pensar.

Si sería una buena reserva, si era cierto eso de que los estaban tratando para volver a dejarlos en libertad…

Habiamos leido que venía gente para hacer voluntariados, vemos a gente occidental trabajando.

Traíamos una expectativas altar por la informacion que vimos en internet del lugar.

Te lo pintan muy bonito pero nosotros no tuvimos la suerte de verlo así.

Lo cierto es que de allí nos fuimos con un nudo en el corazón.

La situacion que estan viviendo los animales de la selva de Borneo en la actualidad es entristecedora y lamentable.

Visitando lugares asi te das cuenta de que nos estamos cargando el planeta.

El famoso aceite de palma está quemando hectáreas y hectáreas diariamente y ello conlleva a que los orangutanes ya no les quede lugar donde vivir.

Algunos se pierden, otros se asfixian y se mueren.

Una triste realidad.

No tenemos ni una foto de este lugar.

Al final dimos por concluida la visita, no hubo trekking ni refrescarse en el río.

Aquello que acabamos de ver nos había roto el corazón.

 

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