Depedida de Bako. Día 4

Hoy tocaba despedida de Bako.

La noche no fue muy tranquila que digamos, estuvo lloviendo a mares.

A la mañana cuando despertamos pensamos que se acababa el mundo.

Alli, en aquella pequeña cabaña rodeada de enormes árboles la lluvia sonaba como jamás la habíamos escuchado.

Cuando salimos a ver como llovía la vegetación no nos dejaba ver nada.

 

Esperamos a que escampara un poco, habíamos madrugado ya que nos habían dicho que podríamos ver a los monos por la playa al amanecer,

Esa era nuestra intención, pero la fuerte lluvia no nos dejó salir e imagino que los monos tampoco habran bajado a la playa.

Cuando llueve es para todos por igual.

Nos quedamos en nuestro cuarto esperando a que pasase la lluvia mientras charlabamos y pegamos alguna que otra cabezada.

Finalmente la lluvia dio un poco de tregua y fuimos directos hasta la playa.

 

 

Estaba preciosa, tranquila y como no ni rastro de monos.

Normal con la que estaba cayendo.

Después de un rato paseando tranquilamente decidimos desayunar en la pequeña cantina que tienen en el parque.

Café, té y unas galletas, no necesitábamos nada más.

El día estaba gris y bastante feo por lo tanto decidimos que era el momento de abandonar el parque.

Nuestra intención cuando planeamos el viaje era hacer alguna ruta el dia que nos fuéramos para aprovechar que estábamos allí.

Pero contra la lluvia no se puede pelear.

Ella siempre gana.

Recogimos nuestras mochilas, abandonamos la habitación y realizamos las gestiones para que nos volviesen a buscar.

Es super sencillo, en el mismo parque hay un pequeño stand donde le entregas el papel que te dieron al llegar a la persona que allí está y ella se encarga de llamar. 

No sabemos si esa gestión hay que pagarla, nosotros no pagamos nada y nadie nos pidió nada tampoco.

Dimos nuestro último paseo por aquella fascinante playa, grabando en nuestra retina ese maravilloso lugar.

 

 

 

 

 

Nunca olvidaremos esos días en la selva.

Tras montarnos en la barca disfrutamos del viaje de vuelta, la lluvia nos estaba respetando y podíamos observar ese lugar tan increíble.

Lo habia visto muchas veces antes de venir, pero jamas me imagine que seria tan bonito.

Y eso que no lo vimos con sol que seguro que esta mas fabulos aun.

Al llegar al puerto metimos nuestros chubasqueros en las mochilas y nos pusimos a observar a la gente que venía en la barca.

Parecía que nadie sabía muy bien que hacer así que nosotros pusimos rumbo a la parada de autobús.

No sabíamos muy bien a qué hora saldría, pero teníamos que volver a Kuching.

De camino a la parada nos interceptó un señor muy mayor diciéndonos que él nos llevaba.

Que el autobús costaba 4 MYR y que él nos llevaba por 8 MYR cada uno.

Hablando con él le dijimos que era el doble por el mismo trayecto, que si nos lo dejaba más barato.

Entonces el nos comento que si encontrábamos más viajeros nos lo dejaba a 6 MYR cada uno.

Fue dicho y hecho, hablamos con una pareja de italianos que se encontraba en la misma situación que nosotros y cerramos el trato con el agradable señor.

El trayecto transcurrió la mar de tranquilo, a la pareja de italianos los dejo en el hotel y a nosotros en la parada de taxis.

 

 

Nuestro siguiente destino era otro hotel a las afueras de Kuching, y teníamos que coger un taxi para ir.

Los taxistas no nos pongan el taxímetro, asique no quedó otra que armarse de paciencia y luchar por un precio razonable.

No recuerdo cuanto fue pero nos costó un poco.

Nos registramos en el hotel y subimos a nuestra habitación.

Este hotel prometía, y más después de los días que llevamos ya a nuestras espaldas.

El plan fue una ducha en condiciones y con agua caliente y dormir un poco.

Para luego disfrutar de la piscina que llevamos tiempo pensando el ella.

El plan prometía pero…

Al despertar de la siesta descubrimos algo que nos truncó los planes de esa tarde.

Había empezado a llover otra vez, y llovía con tormenta, lo cual bañarse no era una de las mejores opciones.

Salimos a la terraza y pasamos el tiempo leyendo y escuchando música.

Pasamos la tarde tranquilamente descansando.

 

Bajamos a recepción a preguntar donde podriamos alquilar una moto para esos dias y nos dijeron que no habia cerca, que en el hotel estaba la opción de alquilar un coche por 25€ al dia.

Nos pareció un buen precio y una buena idea viendo que se ponía a llover en cualquier momento y no precisamente suave.

Lo dejamos reservado para el dia siguiente.

También le preguntamos a la chica como podriamos hacer para bajar hasta en centro y ella nos dio la mejor idea que jamás se nos ocurriría.

Aquí os dejamos un low consejo.

Nos dijo que allí se usaba mucho el Uber, que podíamos usarlo tranquilamente.

Y qué hicimos, nos bajamos la aplicación y nos pusimos en marcha.

Nos tocó un chico muy agradable que nos llevó a un buen lugar para cenar.

Zona local como a nosotros nos gusta.

Nos quedamos encantados, dimos un paseo tranquilamente por la zona y para subir al hotel volvimos a usar el Uber.

Tenemos que decir que desde ese dia no volvimos a coger otro taxi más en nuestro viaje.

Al llegar al hotel nos tomamos unas cervezas y nos fuimos a dormir.

La mañana siguiente teníamos que madrugar, teníamos una cita muy importante, creo que la más importante de todo el viaje, y no podíamos llegar tarde.

Eso si, si la lluvia nos dejaba porque no teníamos nada claro que el tiempo nos respetase.

Pero eso os lo contaremos otro día.


Malasia Día 5

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