Llegada a Kucking, nuestro primer día en Borneo. Día 2

En nuestro segundo día del viaje nos despertamos en Singapur, pero los nervios volvían a estar a flor de piel, volábamos a Borneo.

Hoy sí que empezaba esta grandísima aventura, la cual llevamos planificando desde Diciembre.

Nuestro vuelo salía a media mañana,  teníamos tiempo para desayunar tranquilamente y recoger nuestras mochilas.

 

 

Tras el desayuno salimos a la calle, y volvimos a visitar la mezquita del Sultán, estaba a escasos 20 metros de nuestro hotel.

Un lujo, y una buena manera de despedirse de Singapur.

Pillamos el metro para volver a aeropuerto y aquí la foto que define nuestra cara de felicidad por empezar esto.

Hasta la próxima Singapur.

 

Tengo muchas fotos de este viaje, de playas increíbles, de cuevas inimaginables, pero esta es mi foto preferida.

Se nos ve tan felices y tan ilusionados.

Como teníamos tiempo de sobra estuvimos disfrutando un poco del aeropuerto, haciéndonos fotos en los photocall.

 

 

Y disfrutando de los masajes que nuestros pies y nuestras piernas agradecieron tanto.

Bueno las mias no tanto, la verdad que hacía un poco de daño, sino mirar mi cara.

 

 

Y después de este maravilloso y gratuito masaje nos fuimos a la puerta de embarque.

Ahora sí, volábamos a Sarawak, en el Borneo malayo.

Volamos a Kuching, la capital, desde donde puedes hacer excursiones de un día.

Para ver una flora y una fauna que te sorprenderá.

Borneo, sorpréndenos.

Aterrizamos en Kuching y lo primero que hicimos fue pasar el control de inmigración.

Tramites propios de cualquier llegada a un pais.

Tocaba salir del aeropuerto y nos decantamos por la opción del taxi.

A la hora de coger el taxi es todo muy legal, vas a una ventanilla y allí diciendo dónde vas te dan un ticket para enseñar a tu taxista y pagarle lo que pone.

Nuestro taxista fue muy agradable, nos explicó cosas del tiempo como que no nos preocupamos por cómo amanecía, ya que allí el tiempo era muy cambiante.

Nos comento que casi siempre llovía por las noches.

También nos pregunto cosas sobre nuestro país, y recuerdo que cuando le comentamos el tiempo que teníamos en ese momento en Asturias (lluvia y frío) se llevó las manos a la cabeza, ya que allí nunca bajaban de 28 grados.

También se interesó por palabras en español.

Nos hizo el viaje super agradable la verdad.

Llegamos a nuestro hotel y nos sorprendimos, habíamos pagado solamente 10 € y aquella habitación era una pasada por ese precio.

 

 

(Nuestros hoteles en Malasia)

Tras dejar las mochilas y refrescarnos un poco salimos a comer, estuvimos buscando lugares pero se ve que allí comen más temprano que en España.

Todo estaba cerrado o cerrando y como tal acabamos en una cadena de comida rápida. Esa siempre está abierta.

Tas las hamburguesas nos fuimos a conocer algo de la ciudad.

Nos acercamos a la ribera del río, nuestra intención era cruzar al otro lado y encontramos el lugar a la primera.

Primeras impresiones.

 

Al llegar al otro lado atravesamos una pequeña aldea donde los niños nos saludaba.

Caminando calle arriba nos encontramos con el Fuerte Margarita.

Después de esta visita bajamos otra vez a la zona del puerto, donde nos dejó la barquita al cruzar para continuar por una pasarela hacia ver la Págoda

Nos llevaba llamando la atención desde que la vimos en Internet.

 

La ciudad de los gatos.

Volvimos a cambiar de orilla, cruzando el río en el pequeño barquito que hace este servicio.

Y nos dedicamos a pasear por el waterfront.

Como era finde semana estaban montando los puestos callejeros para las cenas.

Ya sabíamos donde íbamos a cenar esa noche.

Paseando descubrimos la segunda estatua conmemorativa a la ciudad.

Las estaturas de los gatos. Kuching es la ciudad de los gatos.

También descubrimos un templo chino en medio de la ciudad.

No entramos ya que en ese momento estaban en la oración.

 

 

Seguimos adelante paseando, hablando y haciendo que el tiempo pasase, ya que ese era nuestro plan para hoy, pasear y descansar.

Llegamos a la zona de arte callejero de Kuching, que se encuentra al lado de la puerta de Indian Street.

Nos encantaron los orangutanes pintado en la pared.

Sabíamos que en pocos días los veríamos con nuestros ojos, y eso hizo que aún tuviésemos más ganas.

Que cosita más tierna

 

Callejeamos un poco por la zona y nos sentamos a ver la gente pasar.

Dejamos que el tiempo pasase un poco y volvimos por nuestros pasos, ahora tocaba la hora de tomarse algo y ver la gente pasar.

Es una cosa que me encanta, ver a la gente en su día cotidiano, si tienen prisa, si llegan tarde, si esperan a alguien o hay alguien esperándolos…

Es algo que me llama la atención, simplemente los miro podéis llamarme rara, no pasa nada, lo sé.

Nos tomamos unos refrescos en la zona del WaterFront, donde pudimos disfrutar de un precioso atardecer que nos estaba regalando Kuching.

Regalos inesperados.

 

 

Tras este momento llegó la hora de cenar, ya que mañana nos toca madrugar.

Como os contamos antes cenamos en el paseo del Waterfront, está cerca de nuestro hotel y estaban montando los puestecitos.

Aquí os dejo lo que yo me comí, que no deja de ser arroz con huevo, pollo y un langostino en tempura.

 

 

Y así nos despedimos de Kuching, volvimos a nuestro hotel porque teníamos que coger un autobús a las 7 de la mañana que nos llevaría al parque natural de Bako.

Otra visita a la que le teníamos bastantes ganas.

 

Malasia día 3

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *