Últimos días en Roma

Amanecía nuestro segundo día en Roma, para este día sacamos un billete de metro de un día. 

Teníamos pendiente una visita bastante lejos, hoy era el día de visitarlo.

Nuestra primera parada fue en Piazza del Popolo que sería Plaza del Pueblo, una de las plazas más conocida de Roma.

Está ubicada justo en la puerta norte donde comienza la Vía Flaminia, la entrada a la ciudad en tiempos del Imperio.

En ella se encuentra un obelisco dedicado a Ramsés II.

También encontramos las iglesias gemelas Santa María dei Miracoli y Santa María in Montesanto.

A la derecha de la plaza se encuentran unas escaleras a un mirador, nos imaginamos que tienen buenas vistas.

Puerta de la plaza
Puerta de la plaza
Obelisco e iglesias gemelas
Obelisco e iglesias gemelas
Mirador
Mirador

Para seguir tomamos la Via del Babuino en dirección a Plaza España, cuyo nombre viene porque allí se encuentra nuestra embajada.

Nos sentamos en las escaleras y disfrutamos de las vistas.

Finalmente subimos a la Iglesia de Trinità dei Monti.

Desde esta iglesia hay unas preciosas vistas.

Escalinata de la Plaza España
Escalinata de la Plaza España
Vistas desde la iglesia
Vistas desde la iglesia
Interios de la iglesia
Interior de la iglesia

En tercer lugar ver la Fontana di Trevi de dia, siempre la habíamos visitado de noche.

Ademas, descubrimos la suerte que habíamos tenido el primer día.

Tuvimos que esperar para sentarnos a tirar nuestra moneda.

Pero la tiramos así que algún día volveremos.

No cabe ni un alfiler

Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi

La siguiente parada era una sorpresa que tenía preparada para Ramón.

Cuando le dije hasta donde teníamos que ir en el plano puso cara de qué narices vamos a ver allí.

Pero yo no dije mas y me puse en camino.

Nos subimos al metro y bajamos en Círculo Máximo.

Ahora nos tocaba una pequeña caminata, que con el día tan precioso que teníamos no era molestias.

Miestras subíamos hablábamos de las cosas que íbamos viendo por el camino e imaginándonos lo que antiguamente aquí había.

Nuestro destino era la plaza de del Cabalieri de Malta.

Que no os de pereza subir, lo que allí veréis merece la pena.

Camino al Priorato di Malta
Camino al Priorato di Malta

Cuando llegas a la plaza habrá una pequeña cola y tendrás que acercarte a la puerta de la Orden de los Caballeros para mirar a través de una mirilla.

Ahí empieza el espectáculo.

Secreto de Roma

 

Mirilla
Mirilla

Tras esa puerta se encuentra el mejor secreto de Roma.

Sube, mira y a la vuelta me lo cuentas.

Te prometo que te sorprenderá.

Lo siguiente que hicimos fue para en el Jardín de los Naranjos.

Un parque con unas vistas preciosas que serán mágicas al atardecer, encontrarás un perfecto mirador a Roma y una pequeña zona verde con bancos.

Perfecto para descansar y repasar el camino recorrido

Vistas del Vaticano desde el mirador
Vistas del Vaticano desde el mirador
Vistas desde el mirador
Vistas desde el mirador

Tras esta parada continuamos descubriendo lugares diferentes de Roma, nuestra próxima parada era la Boca de la Verdad.

Es una enorme cara de piedra que mordía la mano de la gente que mentía.

Hay varias leyendas sobre esta piedra. También la podéis ver en la película Vacaciones en Roma.

La Boca de la verdad
La Boca de la verdad

Para finalizar el día y por la cercanía fuimos paseando por el Círculo Máximo hasta el gran Coliseo romano.

Sobre esta maravilla sobran las palabras, y como dijimos en el post anterior, nos gusta muchísimo a la luz del día.

Disfrutamos de él desde el parque que lo rodea, nosotros no entramos dentro de él, ya que había bastante gente en la cola y con verlo desde afuera teníamos suficiente.

Coliseo
Coliseo
Coliseo
Coliseo

Tras la visita al Coliseo nos fuimos a pasear por las calles centrales mientras se hacía de noche y la luz de la ciudad iba cambiando.

Caminando y caminando llegamos a las cuatro fuentes, un lugar muy llamativo, ya que se trata de un cruce donde en cada esquina hay una pequeña fuente.

Las cuatro fuentes
Las cuatro fuentes

Y para terminar este día fuimos a la gran fuente, la que nos regalo un gran recuerdo.

Al día siguiente era domingo y el ultimo del mes, osea que era gratuito entrar en la Capilla Sixtina, estaba en nuestros planes aprovechar que estábamos allí ese día pero menos mal que no lo hicimos así.

Menuda cola, llegaba a la plaza de San Pedro y daba la vuelta, os imaginareis la cantidad de gente. Si alguien se anima que lo haga pero nosotros acertamos cambiando los planes.

Cola para la Capilla
Cola para la Capilla
Cola para la Capilla
Cola para la Capilla

Este era nuestro último día en Roma, bajamos dando un paseo hasta el Trastevere por ver el mercadillo, la vuelta la hicimos por la orilla del río Tiber, entonces cruzamos para pasear por la zona judía.

Este día estuvimos buscando la fuente de las tortugas pero no hubo manera de encontrarla, en otra visita sera.

Comimos pizza en varias tiendas donde vendían gran variedad de panes y bollería, y estaban buenísimas.

Nada mejor que perderte y dejarte sorprender.

Y sorpresa tras sorpresa llegamos a la Piazza Navona, llenita de gente, algo normal al ser domingo y hacer un tiempo espectacular para ser últimos de Noviembre.

Tenemos que decir que tuvimos muchísima suerte con el tiempo, aunque en Londres sí que un día pasamos bastante frío.

En la Piazza había un grupo tocando música en directo y eso hizo una velada muy agradable.

Músicos callejeros
Músicos callejeros

Tras visitar la Plaza nos caminando encontramos el Panteón de Agrippa, se encuentra en la plaza de la Rotonda, junto a las antiguas termas de Agrippa.

Es templo circular dedicado a todos los dioses de Roma, la palabra “panteón” derivada del griego, significa “todos los dioses”.

Es un templo precioso, digno de ver y admirar su interior.

 

Exterior Panteón de Agrippa
Exterior Panteón de Agrippa
Interior Panteón de Agrippa
Interior Panteón de Agrippa

Este día lo dedicamos a pasear sin mirar el mapa, parando a ver la gente pasar y saboreando Roma.

De camino a nuestro apartamento paramos en el Castillo de San’Angelo y en ese momento se nos ocurrió la idea de entrar en el Vaticano para ver el atardecer desde la cúpula, pero llegamos con el tiempo justo y había cola.

Castillo Sant'Angelo
Castillo Sant’Angelo

Para finalizar nuestra visita nos tomamos un gelado que estaba bastante bueno pero los de nuestro pueblo están mucho mejores.

Último gelado de Roma
Último gelado de Roma

Y aquí se termina nuestro viaje por estas tres capitales europeas.

 

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